Revise cada notita tuya, de esas que están escritas en hojas pequeñas con borde gris o café, revise cada foto nuestra, quisiera escuchar nuestra canción pero no tengo el pendrive aquí, busco algún consuelo, algo que me de esperanza porque hasta eso he perdido, busco algo de nosotros, de aquellos días perfectos, de aquellos tiempos donde te sentía cerquita, y estaba seguro de que nada nos separaría.
Mañana tengo prueba, del libro “El Extranjero” de Albert Camus, muchas veces te hable de él y su negativismo… tengo ese libro tirado ahí hace mucho tiempo, recuerdo que tú fuiste la última persona en abrirlo, en leerlo, en tocarlo, busco rápidamente la pagina y su respectivo marcador, lo huelo busco tu olor a mujer, ese que me hacia volar a planetas y constelaciones desconocidas… las hojas amarillas, sucias y viejas no huelen a ti, huelen a nostalgia, a recuerdos de tardes perfectas, de amor desenfrenado en mi habitación, de caricias de niño, de sonrisas furtivas, de palabras VERDADERAS.
El café no esta tan dulce, ¿será porque le eche muy poca azúcar o será por el revoltijo de mocos y lágrimas que pasa por mi boca? Miro el lado vacio de mi cama, el cual solías ocupar, en donde conversábamos acerca del futuro y de nuestro proyectos, donde nos prometimos amor eterno, donde soñamos tantas veces, donde la felicidad se respiraba y era tan denso nuestro amor que parecía indestructible.
Debo leer a Camus pero poco me importa en verdad, ya no hay motivo para seguir, no hay ni una puta motivación que pueda hacer que me llene de fuerzas nuevamente… quizás si hay una, pero… es imposible.
Me gustaba mucho ser tu pololo, o más que eso como decíamos, me fascinaba, me gustaba tu insistencia en sacarme las cosas cuando yo estaba mal, me gustaba mucho tu fuerza, tu comprensión, la pasión que le ponías a las cosas, me encantaban tus palabras que me hacían escapar de todo tedio y rutina, que me hacían soñar con un futuro nuestro, con tantas cosas que quedaron inconclusas.
Me gustaría que te dieras cuenta que sigo siendo el mismo, el de siempre, el que conociste en esa radio, al que conociste peleando, con el que pasaste un verano lleno de pasiones espontaneas, lleno de cariño y de amor, con el que pasaste tardes enteras hablando de todo, con el que caminabas por las oscuras calles de la capital, con el que buscabas lugares en penumbra para amar salvajemente, con el que te mirabas a los ojos y le prometías amor eternamente.
Las lágrimas no dan tregua, creo que nunca más la darán. Miro mi polera, es con la que duermo, tiene las marcas de los mocos que ella recibió en cuantiosas sonadas, en esa noche que fue eterna, más que ninguna, donde tuve que darme cuenta que nunca más el lado derecho de mi cama podría llenarse, donde tuve que darme cuenta que te había perdido para siempre.
Me gusta mucho escribirte, aun en estos momentos de despedida, me encantaría que fuera de otra manera, no así, virtualmente, me gustaría poder mirarte a los ojos por última vez, hacerte cariño en tu carita y en tus manos llenas de rasguños que hace el Lautaro, me gustaría poder compartir contigo este adiós, no con este computador y con el viejo libro que me mira pidiéndome que lo lea.
Te escribiría mil páginas, pero nunca podrían reflejar eso que tanto nos costaba explicar, eso que solo nosotros entendíamos, esas cosas que las palabras no pueden explicar, porque nadie más las ha sentido, y estoy seguro de que nadie más a sentido esto. Pronto jugara la U, ojala gane para que por siempre me adeudes algo, para que esa deuda sea un lazo más que nos una, para que no me olvides…
Me gustaría mucho hablarte ahora, te extraño mucho, extraño tu confidencia, tu cariño, tu preocupación, tus ganas de estar conmigo, de hacerme sentir bien, extraño mucho tu confianza… confianza que perdí, por motivos absurdos que de verdad hacen que me enajene y emprenda a patadas y combos con murallas y muebles, motivos tan necios fueron los que nos separaron, que parece el peor chiste de humor negro. No entiendo cómo puedes creer eso de mí, yo que te lo entregue todo, que trate de hacer lo mejor posible, yo el que te enamoro en días de verano, el que te acompaño en momentos difícil, el que perdono errores gigantescos, no soy una sor teresa, pero sé que no soy un monstro capaz de basurear y odiar a la mujer que ama, no sé cómo no puedes separar las cosas, la ficción de la realidad, porque eres tan obstinada en tus pensamientos que no nos llevan a ningún destino más que a uno inerte, porque no me crees, ¿te he mentido antes?¿Que te hace creer que tu eres la descrita en esos textos que ahora odio en con todo mi ser?, ¿esas coincidencias? Que cago en tus pruebas, ¿quiere pruebas? Ahí tienes casi 1 año de amor, ahí tienes viajes en bus solo para verte, ahí tienes horas de conversación, ahí tienes lagrimas, palabras, gestos, ahí tienes a tu huaso, ahí tienes millares de “te amo” que nunca pudieron reflejar el verdadero sentir, ahí tienes infinitas declaraciones de amor, ahí tienes millones de fuerzas enviadas hacia ti, ahí tienes todo el apoyo del mundo en tus momentos más críticos, ahí tienes las soluciones a problemas gravísimos, donde siempre terminábamos de la mano y sonriéndonos, ¡ahí tienes pruebas! ¿¡Que mas quieres!? ¿¡Que mierda hace falta para que me creas!? ¿¡Por qué chucha no te das cuenta que digo la verdad!? ¿¡Cuándo terminaras con todo esto!? ¿¡Cuando!?.
Camus me espera, no lo debo decepcionar, ojala me pueda concentrar en las peripecias que me relatara, ojala toda esta mierda fuera un sueño, pero no… es la puta realidad.
Unos gatitos llorando, un niño solo llorando en su habitación, un café que parece amargo, un libro que quiere ser leído y no olido, una rumba de hojas escritas con pasión capitalina, un ropero que guarda besos novedosos, una mente que guarda recuerdos de los días más perfectos jamás vividos, un computador que guarda un romance que parecía eterno, un corazón roto, lagrimas y mocos, un espacio en la cama vacio, un dibujo jamás entregado, una habitación que guarda recelosamente en sus paredes un amor salvaje, unas manos que intentan algo, unos ojos que no quieren ver más que dos aceitunas, unos labios solitarios, la piel sin cariño, el pelo estático, un niño solo llorando en su habitación.
|
This entry was posted on 19:05 and is filed under . You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.
1 comentarios:
te echo de meno >.<