Revise cada notita tuya, de esas que están escritas en hojas pequeñas con borde gris o café, revise cada foto nuestra, quisiera escuchar nuestra canción pero no tengo el pendrive aquí, busco algún consuelo, algo que me de esperanza porque hasta eso he perdido, busco algo de nosotros, de aquellos días perfectos, de aquellos tiempos donde te sentía cerquita, y estaba seguro de que nada nos separaría.
Mañana tengo prueba, del libro “El Extranjero” de Albert Camus, muchas veces te hable de él y su negativismo… tengo ese libro tirado ahí hace mucho tiempo, recuerdo que tú fuiste la última persona en abrirlo, en leerlo, en tocarlo, busco rápidamente la pagina y su respectivo marcador, lo huelo busco tu olor a mujer, ese que me hacia volar a planetas y constelaciones desconocidas… las hojas amarillas, sucias y viejas no huelen a ti, huelen a nostalgia, a recuerdos de tardes perfectas, de amor desenfrenado en mi habitación, de caricias de niño, de sonrisas furtivas, de palabras VERDADERAS.
El café no esta tan dulce, ¿será porque le eche muy poca azúcar o será por el revoltijo de mocos y lágrimas que pasa por mi boca? Miro el lado vacio de mi cama, el cual solías ocupar, en donde conversábamos acerca del futuro y de nuestro proyectos, donde nos prometimos amor eterno, donde soñamos tantas veces, donde la felicidad se respiraba y era tan denso nuestro amor que parecía indestructible.
Debo leer a Camus pero poco me importa en verdad, ya no hay motivo para seguir, no hay ni una puta motivación que pueda hacer que me llene de fuerzas nuevamente… quizás si hay una, pero… es imposible.
Me gustaba mucho ser tu pololo, o más que eso como decíamos, me fascinaba, me gustaba tu insistencia en sacarme las cosas cuando yo estaba mal, me gustaba mucho tu fuerza, tu comprensión, la pasión que le ponías a las cosas, me encantaban tus palabras que me hacían escapar de todo tedio y rutina, que me hacían soñar con un futuro nuestro, con tantas cosas que quedaron inconclusas.
Me gustaría que te dieras cuenta que sigo siendo el mismo, el de siempre, el que conociste en esa radio, al que conociste peleando, con el que pasaste un verano lleno de pasiones espontaneas, lleno de cariño y de amor, con el que pasaste tardes enteras hablando de todo, con el que caminabas por las oscuras calles de la capital, con el que buscabas lugares en penumbra para amar salvajemente, con el que te mirabas a los ojos y le prometías amor eternamente.
Las lágrimas no dan tregua, creo que nunca más la darán. Miro mi polera, es con la que duermo, tiene las marcas de los mocos que ella recibió en cuantiosas sonadas, en esa noche que fue eterna, más que ninguna, donde tuve que darme cuenta que nunca más el lado derecho de mi cama podría llenarse, donde tuve que darme cuenta que te había perdido para siempre.
Me gusta mucho escribirte, aun en estos momentos de despedida, me encantaría que fuera de otra manera, no así, virtualmente, me gustaría poder mirarte a los ojos por última vez, hacerte cariño en tu carita y en tus manos llenas de rasguños que hace el Lautaro, me gustaría poder compartir contigo este adiós, no con este computador y con el viejo libro que me mira pidiéndome que lo lea.
Te escribiría mil páginas, pero nunca podrían reflejar eso que tanto nos costaba explicar, eso que solo nosotros entendíamos, esas cosas que las palabras no pueden explicar, porque nadie más las ha sentido, y estoy seguro de que nadie más a sentido esto. Pronto jugara la U, ojala gane para que por siempre me adeudes algo, para que esa deuda sea un lazo más que nos una, para que no me olvides…
Me gustaría mucho hablarte ahora, te extraño mucho, extraño tu confidencia, tu cariño, tu preocupación, tus ganas de estar conmigo, de hacerme sentir bien, extraño mucho tu confianza… confianza que perdí, por motivos absurdos que de verdad hacen que me enajene y emprenda a patadas y combos con murallas y muebles, motivos tan necios fueron los que nos separaron, que parece el peor chiste de humor negro. No entiendo cómo puedes creer eso de mí, yo que te lo entregue todo, que trate de hacer lo mejor posible, yo el que te enamoro en días de verano, el que te acompaño en momentos difícil, el que perdono errores gigantescos, no soy una sor teresa, pero sé que no soy un monstro capaz de basurear y odiar a la mujer que ama, no sé cómo no puedes separar las cosas, la ficción de la realidad, porque eres tan obstinada en tus pensamientos que no nos llevan a ningún destino más que a uno inerte, porque no me crees, ¿te he mentido antes?¿Que te hace creer que tu eres la descrita en esos textos que ahora odio en con todo mi ser?, ¿esas coincidencias? Que cago en tus pruebas, ¿quiere pruebas? Ahí tienes casi 1 año de amor, ahí tienes viajes en bus solo para verte, ahí tienes horas de conversación, ahí tienes lagrimas, palabras, gestos, ahí tienes a tu huaso, ahí tienes millares de “te amo” que nunca pudieron reflejar el verdadero sentir, ahí tienes infinitas declaraciones de amor, ahí tienes millones de fuerzas enviadas hacia ti, ahí tienes todo el apoyo del mundo en tus momentos más críticos, ahí tienes las soluciones a problemas gravísimos, donde siempre terminábamos de la mano y sonriéndonos, ¡ahí tienes pruebas! ¿¡Que mas quieres!? ¿¡Que mierda hace falta para que me creas!? ¿¡Por qué chucha no te das cuenta que digo la verdad!? ¿¡Cuándo terminaras con todo esto!? ¿¡Cuando!?.
Camus me espera, no lo debo decepcionar, ojala me pueda concentrar en las peripecias que me relatara, ojala toda esta mierda fuera un sueño, pero no… es la puta realidad.
Unos gatitos llorando, un niño solo llorando en su habitación, un café que parece amargo, un libro que quiere ser leído y no olido, una rumba de hojas escritas con pasión capitalina, un ropero que guarda besos novedosos, una mente que guarda recuerdos de los días más perfectos jamás vividos, un computador que guarda un romance que parecía eterno, un corazón roto, lagrimas y mocos, un espacio en la cama vacio, un dibujo jamás entregado, una habitación que guarda recelosamente en sus paredes un amor salvaje, unas manos que intentan algo, unos ojos que no quieren ver más que dos aceitunas, unos labios solitarios, la piel sin cariño, el pelo estático, un niño solo llorando en su habitación.
Imagíname como estoy, solo, con los ojos hinchados, con mi cara como si nunca hubiese tocado una sonrisa, imagíname en esa cama que fue nuestra, tirado mirando el techo, buscando esperanzas, buscando explicaciones, imagíname llorando de desesperación, de amor… imagíname luchando con las ganas de desaparecer para siempre. Te perdí para siempre, ya lo asumí. Ya asumí que nunca mas veré el cielo naranjo con una sonrisa, si no con una nostalgia que evocara una que otra lagrima y recuerdos, que nunca mas veré unos ojos grandes, con forma de aceituna, donde veía tanta ilusión que una estupidez borro, que nunca más tocare esos labios, esa piel, ese pelo, ese corazón… que nunca más podre volver a soñar contigo, con una pequeña casa rural, con un niño jugando y corriendo, con una mujer esperándome con un té y un gato con nombre mapuche, nunca más podre vivir en verdad, me encanto compartirlo todo contigo, gracias por todos esos buenos momentos, y por los malos también, gracias de verdad gracias.
Hace tiempo no me tomaba un té, prepare todo con una lentitud que desquiciaría a cualquiera, vertí el agua en el hervidor, prepare la taza y la bolsita de té. Me senté a esperar la ebullición y el ¡tic! Que emite el hervidor cuando ya el proceso ha terminado. Eché el agua en la taza verde y alargada, la cual tuve que lavar porque estaba guardada en un mueble olvidado, me descuide pensando, mire la taza nuevamente y toma un sorbo, encontré algo ligeramente raro, le faltaba azúcar a la popular bebida, no fue para nada desagradable el sabor, supongo que por el nudo en la garganta que no afloja, la amargura que me embarga, que hasta el té sin azúcar parece dulce ante tan gran tormento
Me da pena volver a escribir así, tenía varias líneas para ti, feliz, dichosas, alegres… me hace bien escribir, además que me gusta mucho. Cuando escribo con pena al final siempre quedo con un sabor dulce en mi pensar, es como si analizara todo escribiendo, asique disculpa cualquier contradicción
Busco consuelo en figuras pictóricas, signos que representan acciones o sentimientos, me recuerdan tu olor, tus miradas, tus gestos, tus palabras y acciones. Es raro, planeaba escribir otras cosas, pero una sonrisa rebelde y creciente expropia los gestos de mi cara inerte, se aclaran los pensamientos, que bueno eso me faltaba.
La claridad se hace cada vez más presente, ya lo tengo todo claro, no sé cómo decirlo, te lo dije, no hay respuesta, nervios me atacan, insistí en una pregunta, no recibí la respuesta que quería, pero igual tengo un consuelo.
Esperaba alegrarte, fue lo último que te dije después de tan fría recepción, te entiendo pero de todas formas duele. Quería verte sonreír de nuevo, esas sonrisas que ayer se plasmaron como los mejores días de verano, quiera verte alucinando con sueños y esperanzas, quería verte alegre y activa, quería verte hablado de todo, jotiandome (jajaja) diciéndome cosas lindas, viajando a los planetas que significan felicidad, quería que te sintieras acompañadas por mí, quería enmendar tantos errores cometidos, quería empezar desde ya el inicio de mis estrategias y tácticas para que volvieras a confiar en mí.
Es difícil saber que no me crees, que desconfías, pero estoy en una cruzada, del tamaño de las mas magnificas luchas, lucho por ser lo que era para ti, para que no llores mas, para que no tengas más dudas, para que las caras largas se exilien eternamente de tu cotidianidad, para que veas el mundo nuevamente con esos ojos de niña sincera y salvaje, para que yo vuelva a ser lo que era para ti, el pendejo de pueblito que es medio bipolar, para que confíes en este desesperado, para que rías a mi lado.
Me da pena volver a escribir así, tenía varias líneas para ti, feliz, dichosas, alegres… me hace bien escribir, además que me gusta mucho. Cuando escribo con pena al final siempre quedo con un sabor dulce en mi pensar, es como si analizara todo escribiendo, asique disculpa cualquier contradicción
Busco consuelo en figuras pictóricas, signos que representan acciones o sentimientos, me recuerdan tu olor, tus miradas, tus gestos, tus palabras y acciones. Es raro, planeaba escribir otras cosas, pero una sonrisa rebelde y creciente expropia los gestos de mi cara inerte, se aclaran los pensamientos, que bueno eso me faltaba.
La claridad se hace cada vez más presente, ya lo tengo todo claro, no sé cómo decirlo, te lo dije, no hay respuesta, nervios me atacan, insistí en una pregunta, no recibí la respuesta que quería, pero igual tengo un consuelo.
Esperaba alegrarte, fue lo último que te dije después de tan fría recepción, te entiendo pero de todas formas duele. Quería verte sonreír de nuevo, esas sonrisas que ayer se plasmaron como los mejores días de verano, quiera verte alucinando con sueños y esperanzas, quería verte alegre y activa, quería verte hablado de todo, jotiandome (jajaja) diciéndome cosas lindas, viajando a los planetas que significan felicidad, quería que te sintieras acompañadas por mí, quería enmendar tantos errores cometidos, quería empezar desde ya el inicio de mis estrategias y tácticas para que volvieras a confiar en mí.
Es difícil saber que no me crees, que desconfías, pero estoy en una cruzada, del tamaño de las mas magnificas luchas, lucho por ser lo que era para ti, para que no llores mas, para que no tengas más dudas, para que las caras largas se exilien eternamente de tu cotidianidad, para que veas el mundo nuevamente con esos ojos de niña sincera y salvaje, para que yo vuelva a ser lo que era para ti, el pendejo de pueblito que es medio bipolar, para que confíes en este desesperado, para que rías a mi lado.
¿Qué hacer cuando no confían en ti? ¿Qué hacer si hiciste daño sin querer hacerlo? ¿Qué puedo hacer para recuperar momentos que estupideces nos robaron? ¿Qué puedo hacer para que dejes de llorar? ¿Qué puedo hacer para que no sigas machacándote la cabeza por cosas que yo ya pensaba zanjadas? ¿Qué puedo hacer para que me creas? ¿Qué puedo hacer para que lo olvides todo? ¿Qué puedo hacer para que esa espina de que me hablas desaparezca? ¿Qué puedo hacer para verte feliz? ¿Qué puedo hacer para que no sigas dándole vuelta a asuntos pasados? ¿Qué puedo hacer para que vuelvas a confiar en mí?
Los kilómetros, El tiempo, La alarma, El trabajo, Las lágrimas, Y una notita debajo de la frazada
21:03
| Author:
chispazosfertiles
Es imposible ser tan hipócrita conmigo mismo, tengo pena, la amargura me asfixia, no lo puedo esconder, no mas…
Los kilómetros confabularon contra nosotros, haciéndonos nacer lejos, no tanto, pero lejos. De todos modos no nos importo eso, de verdad nunca nos importo, a la mierda la carretera, los “ruta”, las decenas de tierra, asfalto, cerros, edificios, gente y quien sabe cuánta cosa más nos separa. Es difícil dosificarte, es difícil levantarse en las mañanas y ver que tú no estás ahí, y que no lo estarás en el resto del día, es muy difícil esperar el fin de semana para poder verte un par de horas, que por más que queramos no son eternas, el tiempo vuela aun mas cuando estamos juntos, si digiera que los kilómetros nos limitan sería una gran mentira, pero cuando se juntan con el tiempo… nos condicionan bastante.
El tiempo debe ser el peor enemigo de todos y todas, es increíble cómo pasa desapercibido pero es el real causante de muchas caras largas. Cuando estoy contigo trato de no mirar la hora, porque eso “funa” en cierta forma el momento. Hoy la hora fue mi peor enemigo arrebatándome tanto, para después devolvérmelo de una forma tan distorsionada que no fue para nada grato.
La alarma sonaba en el momento más inoportuno como bien tú dijiste. La alarma que tu programaste delimitaba el tiempo que eras mía, salvajemente mía, felizmente mía, la alarma nos decía que ya nos bajáramos de la nube en la cual estábamos, porque los kilómetros y el tiempo no estaba para nosotros, si no, nosotros para ellos. La alarma destruyo cualquier intento de sonrisa, cualquier intento de rescatar el día, cualquier atisbo de esperanza después de unas lagrimas, la alarma realmente fue el peor martirio. Deberías ponerla después de un “carrete” para que te levantes y te acuerdes que hoy me ves, para que no te atrases una hora, y para soñar que el tiempo no nos importa.
El trabajo me quito horas contigo, pasaste más horas sobre ruedas que disfrutando conmigo, el trabajo tan interesante me quito las sonrisas, y no me las devolverá quien sabe cuándo, termina el trabajo que por el yo hoy ando cabizbajo.
Las lágrimas que destruyeron el cristal de mis ojos, mis ojos trisados en mil partes, en esas partes te reflejabas tú, intentando animarme. Como no llorar amor si te vas y no sé cuando vuelves, como no llorar mi amor si contigo estoy 2 horas de mis días, como no llorar mi vida si no te podre ver reír en muchas noches y en muchos días, como no llorar mi amor si en ese bus se va mi corazón, como no llorar, dímelo, como no llorar si tu eres la mejor excusa para hacerlo, déjame llorar por favor que tengo una gran razón para hacerlo, déjame llorar por favor que se marcha mi amada.
Una notita debajo de la frazada encontré, perfectamente doblada, era de esas hojas que tú ocupas, de borde café, de cuadrados pequeños, y de tamaño también pequeño. La recogí con violenta ternura, me intrigaba saber que decía aquel papel que contenía palabras escritas con tu corazón, esperaba un texto que ocupara toda la hoja, pero no, encontré algo mucho mejor, un sutil y certero “TE AMO”… me subió el ánimo rápidamente, como cuando un gato sube un árbol despavorido cuando un perro le amenaza, es la analogía perfecta, la doble lentamente, conservando el doblaje original, la bese, busque tu olor en el papel y en esas letras con tinta desteñida, pero no lo encontré, eso no me desmotivo para nada, abrí el cajón del velador, donde están todas tus notitas, ordenaditas, y siempre estarán hay juntitas, nadie las sacara de ahí, yo y solo yo las leeré, porque me las escribió mi amada, la que quiero todas las noches aquí en mi cama, a la cual le escribo y le lloro en las madrugadas, a la que espero que un día se pase los kilómetros, el tiempo, la alarma, y el trabajo por la RAJA, y se quede conmigo sin ninguna cosa que nos separe.
Quizás ahora debes estar llorando, perdóname si es así, no quería que fuera así, pero te conozco y concluyo que lo estás haciendo, de verdad no quería hacerte sentir mal, solamente desahogarme de este malestar.
Los kilómetros confabularon contra nosotros, haciéndonos nacer lejos, no tanto, pero lejos. De todos modos no nos importo eso, de verdad nunca nos importo, a la mierda la carretera, los “ruta”, las decenas de tierra, asfalto, cerros, edificios, gente y quien sabe cuánta cosa más nos separa. Es difícil dosificarte, es difícil levantarse en las mañanas y ver que tú no estás ahí, y que no lo estarás en el resto del día, es muy difícil esperar el fin de semana para poder verte un par de horas, que por más que queramos no son eternas, el tiempo vuela aun mas cuando estamos juntos, si digiera que los kilómetros nos limitan sería una gran mentira, pero cuando se juntan con el tiempo… nos condicionan bastante.
El tiempo debe ser el peor enemigo de todos y todas, es increíble cómo pasa desapercibido pero es el real causante de muchas caras largas. Cuando estoy contigo trato de no mirar la hora, porque eso “funa” en cierta forma el momento. Hoy la hora fue mi peor enemigo arrebatándome tanto, para después devolvérmelo de una forma tan distorsionada que no fue para nada grato.
La alarma sonaba en el momento más inoportuno como bien tú dijiste. La alarma que tu programaste delimitaba el tiempo que eras mía, salvajemente mía, felizmente mía, la alarma nos decía que ya nos bajáramos de la nube en la cual estábamos, porque los kilómetros y el tiempo no estaba para nosotros, si no, nosotros para ellos. La alarma destruyo cualquier intento de sonrisa, cualquier intento de rescatar el día, cualquier atisbo de esperanza después de unas lagrimas, la alarma realmente fue el peor martirio. Deberías ponerla después de un “carrete” para que te levantes y te acuerdes que hoy me ves, para que no te atrases una hora, y para soñar que el tiempo no nos importa.
El trabajo me quito horas contigo, pasaste más horas sobre ruedas que disfrutando conmigo, el trabajo tan interesante me quito las sonrisas, y no me las devolverá quien sabe cuándo, termina el trabajo que por el yo hoy ando cabizbajo.
Las lágrimas que destruyeron el cristal de mis ojos, mis ojos trisados en mil partes, en esas partes te reflejabas tú, intentando animarme. Como no llorar amor si te vas y no sé cuando vuelves, como no llorar mi amor si contigo estoy 2 horas de mis días, como no llorar mi vida si no te podre ver reír en muchas noches y en muchos días, como no llorar mi amor si en ese bus se va mi corazón, como no llorar, dímelo, como no llorar si tu eres la mejor excusa para hacerlo, déjame llorar por favor que tengo una gran razón para hacerlo, déjame llorar por favor que se marcha mi amada.
Una notita debajo de la frazada encontré, perfectamente doblada, era de esas hojas que tú ocupas, de borde café, de cuadrados pequeños, y de tamaño también pequeño. La recogí con violenta ternura, me intrigaba saber que decía aquel papel que contenía palabras escritas con tu corazón, esperaba un texto que ocupara toda la hoja, pero no, encontré algo mucho mejor, un sutil y certero “TE AMO”… me subió el ánimo rápidamente, como cuando un gato sube un árbol despavorido cuando un perro le amenaza, es la analogía perfecta, la doble lentamente, conservando el doblaje original, la bese, busque tu olor en el papel y en esas letras con tinta desteñida, pero no lo encontré, eso no me desmotivo para nada, abrí el cajón del velador, donde están todas tus notitas, ordenaditas, y siempre estarán hay juntitas, nadie las sacara de ahí, yo y solo yo las leeré, porque me las escribió mi amada, la que quiero todas las noches aquí en mi cama, a la cual le escribo y le lloro en las madrugadas, a la que espero que un día se pase los kilómetros, el tiempo, la alarma, y el trabajo por la RAJA, y se quede conmigo sin ninguna cosa que nos separe.
Quizás ahora debes estar llorando, perdóname si es así, no quería que fuera así, pero te conozco y concluyo que lo estás haciendo, de verdad no quería hacerte sentir mal, solamente desahogarme de este malestar.
Tenía pena, mucha pena, me encanta escribir con pena porque me libero del nudo en la garganta y de la amargura que punza como el puñal del “Cizarro”
Estaba todo listo, un yogurt de plátano, la luz de la lámpara apuntando hacia abajo para no encandilarme, la puerta cerrada para que nadie entre, la tele en “Mute” para no perturbarme, estaban todas mis extravagancias listas, para describir lo que paso hoy, que me tenía tan mal.
PERO… al abrir la cama con una cara de tres metros, vi un papel, de esos que usas tú, chiquititos y con unos cuadrados diminutos… lo abrí, y con un lápiz desgastado decía “Te amo” con tu letra tan erudita, lo leí cuantas veces pude en ese minuto de felicidad incontenible, lo doble tal como tú lo hiciste, lo bese y sonreí, y lo guarde en el cajón del velador, donde están tus papeles que ahí se quedaran por siempre
Perdón no puedo seguir, el recuerdo de la penuria me alcanzo, perdóname mucho quería escribirte contento, pero hoy y como lo ha venido haciendo, la penuria me envuelve y el papel y la tinta es mi consuelo
Estaba todo listo, un yogurt de plátano, la luz de la lámpara apuntando hacia abajo para no encandilarme, la puerta cerrada para que nadie entre, la tele en “Mute” para no perturbarme, estaban todas mis extravagancias listas, para describir lo que paso hoy, que me tenía tan mal.
PERO… al abrir la cama con una cara de tres metros, vi un papel, de esos que usas tú, chiquititos y con unos cuadrados diminutos… lo abrí, y con un lápiz desgastado decía “Te amo” con tu letra tan erudita, lo leí cuantas veces pude en ese minuto de felicidad incontenible, lo doble tal como tú lo hiciste, lo bese y sonreí, y lo guarde en el cajón del velador, donde están tus papeles que ahí se quedaran por siempre
Perdón no puedo seguir, el recuerdo de la penuria me alcanzo, perdóname mucho quería escribirte contento, pero hoy y como lo ha venido haciendo, la penuria me envuelve y el papel y la tinta es mi consuelo
Me duele el estomagó, es una angustia que hace tiempo no la tenía, y hoy ha vuelto a aparecer en sus formas más horrendas, es una desesperación, impotencia, e incertidumbre que no te dejan pensar.
Pero, de pronto tu aroma inunda mi habitación, tu olor que es muy raro, entre shampo, piel, tierra, salvajismo y otras cosas más, que no se cómo definirlas. Me tranquiliza, me llena de sonrisas y recuerdos de días como hoy que antes fueron nuestros. Me ofrecen un cigarrillo, acepto, pero por ahora no… ahora estas en mi pensar y nadie te quitara este momento ni estas líneas escritas con una pasión que se me sale del pecho.
Corre un viento helado, de ese que te gusta, de esos que mueven las nubes y desconfiguran el cielo, de ese que hace danzar a los arboles, de eso que nos llenaba de hojas otoñales. Me acurruco, busco tu olor en mi cama, esa cama nuestra, con graficas de autitos en las sabanas, con el cojín del ratón…
Quisiera un mate o un jugo de pera, una conversación con el Eric y con Pepino, quisiera reírme de todo con los cabros de allá arriba, quisiera tener un lugar para gritar, desahogarme, chillar de alegría, de rabia, de frustración, quisiera mi lugar para hacer lo que quiera, ese lugar contigo lo tengo, y por ningún motivo lo pierdo
Pero, de pronto tu aroma inunda mi habitación, tu olor que es muy raro, entre shampo, piel, tierra, salvajismo y otras cosas más, que no se cómo definirlas. Me tranquiliza, me llena de sonrisas y recuerdos de días como hoy que antes fueron nuestros. Me ofrecen un cigarrillo, acepto, pero por ahora no… ahora estas en mi pensar y nadie te quitara este momento ni estas líneas escritas con una pasión que se me sale del pecho.
Corre un viento helado, de ese que te gusta, de esos que mueven las nubes y desconfiguran el cielo, de ese que hace danzar a los arboles, de eso que nos llenaba de hojas otoñales. Me acurruco, busco tu olor en mi cama, esa cama nuestra, con graficas de autitos en las sabanas, con el cojín del ratón…
Quisiera un mate o un jugo de pera, una conversación con el Eric y con Pepino, quisiera reírme de todo con los cabros de allá arriba, quisiera tener un lugar para gritar, desahogarme, chillar de alegría, de rabia, de frustración, quisiera mi lugar para hacer lo que quiera, ese lugar contigo lo tengo, y por ningún motivo lo pierdo
Y no, no soy tan comprensivo como tú crees, aborrezco esas noticias, esos vaivenes, odio todo lo pasado, odio todo lo vivido, odio los que te han usurpado, odio de quienes has aprendido. Una llama en mí, un malestar que ya es cotidiano, una mentira, una burla, una herida que nunca cierra. La sangre en mis ojos, las lagrimas de noches incontables buscando consuelo en la almohada. Odio a tantos, que ya perdí la cuenta, tantos debo asesinar para calmar esta bestia, que no me deja ser feliz, no da un centímetro de tranquilidad, odio tantos recuerdos, mas los tuyos que los míos, odio tantas cosas que ni siquiera existen, ¿la verdad? También te odio a ti, pero eso se queda en mí
El flagelo de tus palabras corrompe mi carne, mi mente de desmorona poco apoco con tus recuerdos, la peor tortura china, la más lenta y sutil, el peor martirio, ¿podre sobrevivir? La luz ya no existe, no hay nada ¡nada! Que pueda parar esto, como una bola de nieve boca abajo, así se entrecruzan mis pensamientos, uno tras otro, otro tras otro, una pirotecnia de sentidos, un karma constante, una voz que dice que todo se apaga. Las mentiras son tenues, tu preocupación es falsa, siempre has querido hacerme daño
¿Amor? ¿Cuántas veces lo has repetido? ¿Cuántas veces con eso has mentido? Tu cuerpo solo busca el gozo individual, solo soy un instrumento para aumentar tu ego, ¿y yo? ¿Donde quedo yo? El que se desvela buscándote en su habitación
¡Qué asco! Me dices que me quieres, me hablas de honestidad, cuando veo el afilado puñal en el relejo de tus ojos, sé que me mientes, pero es imposible no creerte, son muy buenas tus artimañas, con las cuales me seduces hasta dejarme la completa certeza de tus palabras, pero hoy, hoy me he fortalecido, ya no soy el niñato que conociste, que babeaba por un poco de cariño, hoy voy rompiendo las mentiras en las cuales tu estas sumergida desde que te conocí, ya no te creo nada, todo lo que has dicho es falso ¡todo! Que ingenuo fui, me da una amargura terrible saberlo, me sigues hablando de amistad, de cariño, de amor, pero la traición es tu sombra, esperas el momento oportuno para darme la estocada final, yo se que tienes un plan entre manos, lo oigo en tu rechinar de dientes, y cuando me miras con esa mirada hipócritamente dulce. Sentir tu respiración me da asco, puesto que esa respiración me miente, y espera agazapada el momento de acuchillarme por la espalda, tus mentiras son un jardín del edén, nunca terminan, y florecen como la zarza en los canales o como la manzanilla en el campo, tus manos que tantas veces me tocaron son cobras llenas del veneno de la amargura, y falsa tranquilidad, tu cara que cobija tu sonrisa de comadreja, del mas lúgubre pillo, y tus ojos… ¡odio tus ojos! Porque en ellos creía, y ahora solo veo lo triste que se ha vuelto mi día