Es imposible ser tan hipócrita conmigo mismo, tengo pena, la amargura me asfixia, no lo puedo esconder, no mas…

Los kilómetros confabularon contra nosotros, haciéndonos nacer lejos, no tanto, pero lejos. De todos modos no nos importo eso, de verdad nunca nos importo, a la mierda la carretera, los “ruta”, las decenas de tierra, asfalto, cerros, edificios, gente y quien sabe cuánta cosa más nos separa. Es difícil dosificarte, es difícil levantarse en las mañanas y ver que tú no estás ahí, y que no lo estarás en el resto del día, es muy difícil esperar el fin de semana para poder verte un par de horas, que por más que queramos no son eternas, el tiempo vuela aun mas cuando estamos juntos, si digiera que los kilómetros nos limitan sería una gran mentira, pero cuando se juntan con el tiempo… nos condicionan bastante.

El tiempo debe ser el peor enemigo de todos y todas, es increíble cómo pasa desapercibido pero es el real causante de muchas caras largas. Cuando estoy contigo trato de no mirar la hora, porque eso “funa” en cierta forma el momento. Hoy la hora fue mi peor enemigo arrebatándome tanto, para después devolvérmelo de una forma tan distorsionada que no fue para nada grato.

La alarma sonaba en el momento más inoportuno como bien tú dijiste. La alarma que tu programaste delimitaba el tiempo que eras mía, salvajemente mía, felizmente mía, la alarma nos decía que ya nos bajáramos de la nube en la cual estábamos, porque los kilómetros y el tiempo no estaba para nosotros, si no, nosotros para ellos. La alarma destruyo cualquier intento de sonrisa, cualquier intento de rescatar el día, cualquier atisbo de esperanza después de unas lagrimas, la alarma realmente fue el peor martirio. Deberías ponerla después de un “carrete” para que te levantes y te acuerdes que hoy me ves, para que no te atrases una hora, y para soñar que el tiempo no nos importa.

El trabajo me quito horas contigo, pasaste más horas sobre ruedas que disfrutando conmigo, el trabajo tan interesante me quito las sonrisas, y no me las devolverá quien sabe cuándo, termina el trabajo que por el yo hoy ando cabizbajo.

Las lágrimas que destruyeron el cristal de mis ojos, mis ojos trisados en mil partes, en esas partes te reflejabas tú, intentando animarme. Como no llorar amor si te vas y no sé cuando vuelves, como no llorar mi amor si contigo estoy 2 horas de mis días, como no llorar mi vida si no te podre ver reír en muchas noches y en muchos días, como no llorar mi amor si en ese bus se va mi corazón, como no llorar, dímelo, como no llorar si tu eres la mejor excusa para hacerlo, déjame llorar por favor que tengo una gran razón para hacerlo, déjame llorar por favor que se marcha mi amada.

Una notita debajo de la frazada encontré, perfectamente doblada, era de esas hojas que tú ocupas, de borde café, de cuadrados pequeños, y de tamaño también pequeño. La recogí con violenta ternura, me intrigaba saber que decía aquel papel que contenía palabras escritas con tu corazón, esperaba un texto que ocupara toda la hoja, pero no, encontré algo mucho mejor, un sutil y certero “TE AMO”… me subió el ánimo rápidamente, como cuando un gato sube un árbol despavorido cuando un perro le amenaza, es la analogía perfecta, la doble lentamente, conservando el doblaje original, la bese, busque tu olor en el papel y en esas letras con tinta desteñida, pero no lo encontré, eso no me desmotivo para nada, abrí el cajón del velador, donde están todas tus notitas, ordenaditas, y siempre estarán hay juntitas, nadie las sacara de ahí, yo y solo yo las leeré, porque me las escribió mi amada, la que quiero todas las noches aquí en mi cama, a la cual le escribo y le lloro en las madrugadas, a la que espero que un día se pase los kilómetros, el tiempo, la alarma, y el trabajo por la RAJA, y se quede conmigo sin ninguna cosa que nos separe.

Quizás ahora debes estar llorando, perdóname si es así, no quería que fuera así, pero te conozco y concluyo que lo estás haciendo, de verdad no quería hacerte sentir mal, solamente desahogarme de este malestar.
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1 comentarios:

On 13 de octubre de 2009 a las 9:39 , Pirexia dijo...

me dejaste como una llorona malvada... jaja.
Sabes?... esas dos horas.... ke mas tarde fueron tres, son para mi suficientes para sonreir antes de abrazar la almohada y dormir contigo... todas las noches, en una distancia extrañamente cercana, tiernamente cerkana...
Te amo mi amor. Y se que quizas... la kague en irme...o en quedarme... pero... conservo en mi esas horas, y todas las hermosas horas contigo. porke te llevo grabado en la piel con fuego, ese mismo que tu me tatuaste algun dia.

Te amo